
Sólo en Huehuetenango, entre enero y abril, murieron 28 madres. En San Mateo Ixtatán y Barillas sus habitantes prefieren los servicios del hospital de Comitán.
En varios de sus discursos el presidente Álvaro Colom aseguró que no han muerto mujeres por causas relacionadas con el parto, “cero muertes maternas”, se ufanó. Sin embargo, los registros del Ministerio de Salud lo desmienten.
En el primer trimestre del año fallecieron 44 mujeres. Hasta el mapa de la mortalidad materna parece haber cambiado en el país. Huehuetenango se perfila como el departamento que superará a Alta Verapaz, que siempre ha ostentado el mayor número de fallecimientos. Entre enero y abril murieron 28 mujeres en Huehuetenango.
Ana Velásquez Domingo acababa apenas de cumplir los 15 años cuando se convirtió en madre.
Su bebé, un varón de 7 meses, murió en el vientre. Dos días después, el 15 de enero, ella falleció a consecuencia de una infección derivada de una mala atención del parto. La primera de 2 muertes en lo que va del año en la aldea Pacomal, San Mateo Ixtatán.
“Mai, mai” (no, no) dice Isabela, su madre, cuando se le pregunta qué oportunidad tuvo su hija de ser trasladada a un servicio de salud. Ayudada por un traductor del chuj, con la mirada perdida cuenta: “No hay carro, no hay como salir. La Ana está tirada ahí. La vemos, ella lleva siete meses pero el bebé no quiere salir, se muere adentro”. Días antes, el equipo integrado por un doctor, dos enfermeras auxiliares y dos educadoras de la prestadora de salud llegaron, como cada mes, a Pacomal, a tres horas de distancia de la cabecera de San Mateo.
Ana se resistió a ir. La idea de ir sola y que un hombre la examinara la paralizó, resume Isabela. De todas formas, la inaccesibilidad de la aldea –vivir en un área en la que de 4 puestos de salud existentes sólo funcionan 2 para atender a más de 38 mil habitantes, en la que los trabajos del Centro de Atención Permanente, que en teoría atiende las 24 horas, pero que en San Mateo llevan 2 meses suspendido, la escasez de medicamentos, 4 horas de viaje hasta el hospital regional de Huehuetenango– y la miseria misma se confabularon en contra suya.
“Es también un problema de cuestión cultural, prefieren morir en su casa”, dice David Cux, de Adives, la prestadora de servicio que atiende San Mateo. Un estudio presentado por el área de salud de Huehuetenango el 7 de mayo pasado, revela que 8 de cada 10 mujeres fallecidas fueron atendidas por una comadrona y sólo 2 en la misma proporción por un proveedor de salud. Este año se esperan 37 mil 921 embarazos de una población en edad fértil de 358 mil 139 mujeres.
Cruzando la frontera
Salir de Pacomal en un camión, en el que igual podrían trasladarse reses, cuesta Q13 hasta la cabecera municipal de San Mateo y Q40 a Huehuetenango.
Cux y Miguel Solís, inspector de saneamiento del Ministerio de Salud, coinciden en que al menos una decena de comunidades de Santa Cruz Barillas y San Mateo prefieren viajar al hospital de Comitán, en México, en busca de ayuda.
Una hora menos de trayecto y mejor calidad de servicios son algunas de las razones que los vecinos aducen.
En Huehuetenango, el 54 por ciento de las mujeres que fallecieron están entre los 20 y los 24 años. La mayoría de las madres carecen de atención prenatal, según el estudio del Ministerio de Salud presentado por Lilian Flores.
Sin embargo, la mayoría de los municipios están cubiertos por Mi Familia Progresa, que obliga a llevar esta clase de controles. “Hemos conformado algunos comités de emergencia, pero no hay recursos suficientes?”, dice Solís. “Sí, hay precariedad de eso no hay duda”.
El Ministerio le da cada mes Q150 de combustible para su moto. Si decidiera ir a Huehuetenango, el viaje de 8 horas de ida y vuelta consumiría toda la gasolina del mes.
Un mensajero en la ciudad obtiene un promedio de Q500 en gasolina además de la depreciación de la motocicleta. En algunas ocasiones, cuando Solís debe visitar por ejemplo, la comunidad de San Miguel, en San Mateo, debe ingresar por el lado mexicano, en Comitán.
Ayer, durante una reunión con diputados, el relator de salud de Naciones Unidas inquirió sobre el déficit de Q245.4 millones. “¿Y la Comisión de Salud ha cabildeado? preguntó”, refiere Myrna Ponce, asesora de Zury Ríos.
La comisión integrada por 17 diputados se abstuvo de emitir algún pronunciamiento en la aprobación de los bonos que permitieran más recursos para Salud.




