
La delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Guatemala urgió ayer a los diputados de la Comisión de Finanzas a que aceleren la aprobación de la reforma fiscal, porque la macroeconomía del país está en riesgo.
Los representantes del FMI se reunieron con los diputados para exponerles su preocupación por el crecimiento del déficit fiscal, el cual permanece en un nivel históricamente elevado.
“Solo aprobando una reforma fiscal o deteniendo la inversión pública se reducirá el déficit fiscal. La segunda opción es la menos viable”, dijo durante la reunión Alejandro López, jefe de la misión del FMI para Guatemala.
Los expertos advirtieron que si sigue subiendo la deuda externa, las consecuencias sobre la macroeconomía serán negativas.
“Son pocos los países en donde no se aprueba el presupuesto —de la Nación—. Eso produce incertidumbre sobre las finanzas públicas. Si el Gobierno quiere renovar el acuerdo con el FMI, que se vence en septiembre próximo, es fundamental que el Congreso apruebe un presupuesto, para que se le dé certidumbre a esas finanzas”, refirió López.
Los delegados expresaron que los legisladores deberían retomar algunas normas contra la evasión fiscal y el contrabando contenidas en la propuesta del Ejecutivo en el 2009, en donde también se contemplaba la creación del impuesto a la primera matrícula, el cual sería ideal, pero no necesario, opinó López.
El presidente de la Comisión de Finanzas, Mario Taracena, se quejó con los delegados respecto de la actitud de la oposición, y les pidió que abogaran ante ellos para que se apruebe la reforma fiscal.
El diputado Alejandro Arévalo, del Partido Unionista, uno de los bloques aliados del oficialismo, comentó que el mayor problema de quienes sí apoyan la reforma tributaria es que el Ejecutivo no ha definido la política fiscal que implementaría.
Pese a los señalamientos del FMI, la cúpula empresarial ha manifestado en varias ocasiones que la salida es fortalecer la lucha contra el contrabando y evasión fiscal, y aumentar la base tributaria, ya que con un incremento de impuestos se originaría mayor desempleo y se desincentivaría la inversión.




